Antigüedad: matrimonios y sexualidades de nuestros antepasados

Prácticas matrimoniales antiguas

Esta lista incluye algunos de los hechos más interesantes y en ocasiones impactantes relacionados con la institución del matrimonio en la antigüedad.

Aprobación de matrimonios concertados

Aún hoy, en la antigua Mesopotamia, la organización de un matrimonio era una práctica totalmente aceptable. El matrimonio estaba pensado como un contrato legal entre dos familias, y en muchos casos la pareja nunca se había conocido antes. Los sumerios y babilonios creían que el matrimonio era capaz de asegurar la procreación y fortalecer la continuidad y la armonía de la sociedad. Aunque se podía tener en cuenta el compañerismo y la felicidad personal, no eran consideraciones primarias. Ha habido normas estrictas que regulan el proceso de acuerdo. Los acuerdos matrimoniales también eran practicados por los romanos. Al principio de su historia, los romanos permitieron los matrimonios aunque las partes no estaban presentes. El compromiso incluso podría haberse hecho si ambas partes tuvieran siete años y entendieran el acuerdo.

mercados de boda

Imagínese un mercado donde se venden mujeres jóvenes a hombres que buscan esposa. El antiguo historiador griego Heródoto informó de la existencia de esos mercados en sus famosas historias. Según este informe, una vez al año en cada pueblo de la antigua Babilonia se realizaba una subasta de mujeres. Una por una, las mujeres fueron vendidas al mejor postor. Los hombres más ricos competían por casarse con las chicas más bonitas.

¿Cuáles eran las prácticas sexuales durante la Antigüedad?

Los antiguos en ocasiones mostraban una apertura sorprendente en materia de apareamiento.

La legalidad de la prostitución masculina

En la sociedad griega y romana, la prostitución masculina era ampliamente aceptada. En el caso de Atenas, los ingresos de los prostitutas masculinos y femeninos estaban sujetos a una tasa turística. Esto indica que la actividad no sólo estaba autorizada, sino que también estaba regulada por el Estado. En el caso de los prostitutos, la mayoría de clientes eran hombres. La prostitución masculina era un empleo legal, pero debido a las restricciones, muchos prostitutas atenienses eran esclavos o extranjeros residentes.

La pena de muerte por adulterio

En Mesopotamia, según el código de Hammurabi, el adulterio era considerado un delito castigado con la muerte. Si una mujer era atrapada engañando a su marido, ella y su amante podrían ser arrojados al río o empalados. Si el hombre decidía perdonar a su mujer, podría quedarla. En este caso, la vida de su amante debía salvarse, ya que la mujer infiel y su amante debían compartir la misma suerte. En Roma, en el año 18 a. De acuerdo con la ley juliana sobre el adulterio, una mujer sorprendida como infidelidad podía ser asesinada, pero el padre de la mujer (no su marido) tomó la decisión. De nuevo, los hechizos de la mujer y su amante debían ser idénticos. Para los atenienses el adulterio era un grave delito que era visto como un acto de indignación contra el conjunto de la comunidad. Una ley publicada en el año 621 a. permitió la ejecución de adulterio, pero este tipo de castigo se hizo menos grave hacia el siglo V a. Matar al adúltero ya no era algo habitual, mientras que las multas y la humillación pública eran una consecuencia más probable.

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