Cómo ayudar a su hijo a deshacer el estrés

El estrés no se presenta ya a los adultos. Pero, ¿sabía que los niños también pueden ser víctimas? En un momento en que los niños deben enfrentarse cada vez más a problemas de los adultos (inseguridad, ansiedad por no estar a la altura de las expectativas de los padres, miedo a no triunfar como sus hermanos mayores, cansancio, falta de concentración en clase, etc.), El estrés se ha convertido casi en una rutina para ellos.

Y si quiere ayudarle a deshacerse de ese peso que pesa sobre su conciencia, aquí tiene algunas cosas que puede hacer por su bien.

Ayúdale a dormirse más rápido

¡El sueño es reparador! Y esta afirmación toma aún más significado para su hijo. De hecho, cuando duerme bien, puede recuperar fácilmente fuerzas y energía y será menos propenso a la fatiga. Y sabemos muy bien que esta última es la principal fuente de estrés.

A partir de las 20 h, debes ayudar a tu hijo a dormir. Para ello, impone un pequeño ritual para acostarse en un ambiente tranquilo y relajante. Una vez finalizado este ritual, puede poner su pequeño loulou en la cama. No dude en contarle historias encantadoras y darle muchos abrazos.

Un pequeño ejercicio de relajación

Para ayudarle a evacuar todo el estrés, haga que su hijo haga ejercicios sencillos al final del día. Siéntese en un lugar tranquilo y dile que movilice la respiración, relaje los músculos y practique la visualización positiva.

Entonces, pídele que se levante y cierre los ojos. Separe suavemente los pies en el ancho de las caderas y pídele que ponga los brazos a lo largo de su cuerpo. Entonces, puedes encadenar 10 rotaciones rápidas del pecho y una respiración libre. Para completar el ejercicio, hazle imaginar que lleva una goma de borrar mágica. Y sólo pídele que borre todas sus preocupaciones.

Preséntalo en el gimnasio de relajación

El deporte es una de las formas excelentes que te permiten liberar el estrés. Pero por eso, tienes que animarle a disfrutarlo. Cuando ha encontrado la actividad que elija, puede liberar fácilmente la secreción de endorfinas que son las hormonas de la felicidad.

Después de cada sesión, acompáñale a pasear por el parque. Y cuando no sea deportivo, mueve las caderas al son de la música rítmica y anima a tu pequeño a unirte a ti.

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