¿Cómo comunicarse bien con un adolescente?

El adolescente se encuentra en su propio mundo, atrapado entre la infancia y la edad adulta con un cuerpo cambiante. Es el período de experiencias que forman el individuo. Es importante saber respetar esta fase fundacional del futuro adulto que será.

Esto no quiere decir que tengas que ausentarte porque el adolescente también necesita referentes y escucha para poder avanzar. Explicamos los comportamientos a adoptar para mantener buena comunicación con un adolescente.

Respetar su vida privada

Para ganarse la confianza de un adolescente, resulta fundamental no cavar en su intimidad. Por muy molesto que estés por su comportamiento, evita leer su diario, remover los bolsillos de su ropa o entrar en su habitación sin llamar, esto destruirá cualquier posibilidad de comunicación en muy poco tiempo.

Si cree que el adolescente está en desorden, intente abordar la pregunta a través del diálogo sin posicionarse como moralizador.

Escuchando al adolescente

Estar disponible cuando el adolescente siente la necesidad de hacer preguntas, por inútiles que parezcan, puede desencadenar un proceso de confianza que favorecerá la discusión en el futuro.

Si el adolescente se siente escuchado, sin ser juzgado, volverá a verte para contarte otros estados de ánimo propios de esa edad de transición.

Hablando de sus propias experiencias en el adolescente

El adolescente se busca constantemente a sí mismo y se pregunta si está en la norma, si de hecho podemos hablar de la norma. Compartir con él tus propias experiencias como adolescente y lo que has aprendido de ellas le ayudará a orientarse mejor y sentirse más cómodo compartiendo sus propias experiencias contigo.

Compartir actividades con el adolescente

Ya sea un deporte, un hobby, una pasión, es importante compartir una actividad común que mantenga el vínculo con el adolescente. Estos momentos privilegiados crean un clima de confianza que favorecerá el bienestar y la confianza.

No aislar al adolescente

Un adolescente que tiene un televisor, un ordenador portátil y un ordenador en su habitación es probable que se convierta rápidamente en un ermitaño. Para favorecer su apertura a otros, recomendamos que establezcas unas normas estrictas en cuanto al consumo de pantallas en casa.

Por ejemplo, no instale un televisor o un ordenador directamente en su habitación y prohíba el uso del teléfono en la mesa. Estas restricciones servirán como referentes para el adolescente que le permitirán mantener una vida social plena.

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