¿Cómo enseñar a mi perro a hacer sus necesidades fuera?

Un problema frecuente con el que se encuentran las personas con un perro en casa es que se alivia en la casa. Las causas de ese hábito son muchas.

Los 2 motivos principales son la falta de higiene del perro y la falta de organización del maestro. Los siguientes consejos le ayudarán a acostumbrar a su perro a defecar en el exterior.

Enséñale la higiene en el momento adecuado

Nunca debería enseñar nada a un cachorro en ningún momento. Es fundamental conocer el momento ideal para ello. Para enseñarle a hacer sus necesidades fuera, es necesario esperar hasta que tenga entre 3 y 6 meses. Es posible que algunos cachorros no aprendan hasta los 12 meses.

Un cachorro no acostumbra a una buena higiene durante la noche. La clave del éxito es ser paciente y no rendirse nunca.

Enséñale a estar limpio

El entrenamiento de un cachorro requiere fuertemente toda la atención de su propietario. En primer lugar, es fundamental sacar al perro con regularidad, pero también estar con él y no dejarlo solo. De hecho, un cachorro no se sentirá cómodo si está solo en un nuevo entorno. Está acostumbrado a estar en el interior y dejarlo solo afuera no es una buena idea. Es posible que salga y se aguante (está estresado) y sólo haga sus negocios una vez dentro. Quitarlo cada 2 horas es un buen hábito. Acostumbrado a esto, su tránsito intestinal será el mismo.

Por la noche, quítelo antes de acostarse y justo después de despertarse. Al principio puede hacerlo en sus diarios, pero con el tiempo puede contenerse. Para ayudarle, se debe quitar el cuenco de agua sobre las 7 de la tarde para que no tenga deseos demasiado presantes.

Otros hábitos a tener

Es necesario conocer el ritual de las necesidades del perro. ¿Cuándo lo hace? ¿Qué gestos hace cuando le apetece? Éstas son las preguntas que hay que hacer. Teniendo las respuestas, puedes anticiparte y prevenir la caza en casa.

Después de que se haya aliviado fuera, debería ser recompensado para que sepa que ha realizado una buena acción. Esto también le animará a hacer más. Puedes decir palabras amables, dar abrazos o incluso golosinas. Las recompensas deberían disminuir en intensidad. Desde golosinas muy suculentas hasta un sencillo «muy bueno».

No entre justo después de haber terminado, permanezca un mínimo de 5 minutos. Gracias a ello, no pensará que la caminata se termina cuando acabe sus necesidades.

Algunos errores a evitar

También hay cosas que no hacer para mantener ese hábito. Lo primero es no premiarlo cuando los echa. Pero además, nunca debes felicitarle cuando está orinando, espera hasta que acabe de hacerlo. Si orina o hace caca en casa, evita castigarle. Esto le animará a no querer aprender.

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