Cómo evitar la obesidad infantil

¿Cómo evitar la obesidad en un niño?

Cuida tu dieta

La alimentación es la regla de oro que contribuye al bienestar de un niño. También es la clave para que le permita mantenerse en buena forma y con buena salud.

Por eso, es fundamental ofrecer a tu querubín una alimentación de calidad, rica y equilibrada. Para empezar, evite darle alimentos visibles a los restaurantes de comida rápida. Lo mismo ocurre con la nata fresca, la mayonesa, las frituras, los platos en salsa…

Éstos son muy ricos en grasas, provocando rápidamente un aumento de peso. Por otro lado, opte por comidas variadas donde las frutas y verduras estén siempre presentes. En cuanto a los aperitivos, evite las galletas y el chocolate demasiado dulces. En cambio, puedes darle pan con mermelada, por ejemplo, con un poco de fruta.

Consulte un nutricionista

Recurrir a un nutricionista es una buena iniciativa en caso de que el aumento de peso sea excesivo en el niño. Esta persona especialista intentará identificar las causas y factores que llevan al sobrepeso en tu pequeño angelito y solucionará este problema contigo.

También le proporcionará un plan de alimentación que deberá seguir diariamente y ofrecerle a su querubín. La mayoría de las veces, un análisis de sangre es útil para realizar en función del estado de salud de tu amado. No te preocupes, es por el bien de tu hijo. Después de sus sesiones de asesoramiento, verá que se sentirá más que bien.

Hidratar regularmente

La hidratación del cuerpo es fundamental para equilibrar el peso de los niños. Aunque a menudo sea difícil ofrecerles, es mejor insistir. En el caso de las bebidas azucaradas, como los refrescos, los refrescos, los zumos de frutas y los jarabes para calmar la sed, deben prohibirse en la carta de tu pequeño.

Si tiene sed puedes ofrecerle zumo de fruta sin azúcar, pero lo ideal es favorecer el consumo de agua y eso diario.

Priorizar las actividades físicas

Para acelerar la pérdida de peso y regularizar su corpulencia, se recomienda que practique ejercicios físicos con regularidad. Por eso, tienes la posibilidad de apostar por juegos que mueven el cuerpo y trabajan su motricidad, es decir, el ciclismo, patinete, patines…

También puedes jugar con él en el exterior o caminar juntos para motivarle y animarle.

Cambia tu forma de vida

Mejor ofrecerle un hábito diario como no comer mientras juega o mira la televisión. Por otra parte, es necesario permanecer sentado y llevar la comida a la mesa. También intenta limitar la merienda, las horas de videojuegos y la televisión, es decir, un estilo de vida sedentario.

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