¿Cómo vivir con un niño autista?

¿Cómo calmar a un niño autista en crisis?

Con los niños normales haciendo rebienas, algunos padres no pueden averiguarlo. Entonces, ¿cómo se enfrenta a la de un niño autista? Con el tiempo, no es tan obvio que los padres se sientan agotados con sus hijos con problemas y se irritan tan rápidamente. Sin embargo, cuando surge una crisis, lo primero que hay que hacer es tranquilizarle. Es aconsejable hablar con él con calma. Si es necesario, acompaña a las palabras con varios gestos mímicos. Tiene su propia burbuja tanto que no la entendemos. Pero gracias a un diálogo saldrá de su estado de crisis. Por otra parte, es importante no dejarlo solo hasta que se disipa porque podría producirse un incidente. En el caso de un niño autista hiperactivo, por ejemplo, podría lesionarse. Lo mejor es ponerlo bajo supervisión.

Organiza tu horario

Cualquier niño con autismo debe ver especialistas con bastante frecuencia. Para algunos de ellos, ese momento de terapia todavía supone un problema. Así, se recomienda que los padres muestren una pizarra visible en la casa para seguir las citas con su logopeda, su fisioterapeuta o su psicólogo, por ejemplo. Encontrarse con un especialista no debería sentirse como una persona de terror. Por tanto, hay que hacer que su hijo entienda cuál es el propósito esperado de visitar al médico. Opta por una buena explicación para aliviarle. Nos equivocaríamos si no le explicáramos los motivos, ya que recoge información que no pensamos.

Compromiso con la educación especial

Desde pequeño, a pesar de sus dificultades, el niño autista es capaz de entender. Muéstrale un poco de lógica de una manera que capta. A modo de ilustración, si queremos enseñarle a guardar sus juguetes, le cogemos las manos y le orientamos dónde ponerlos. Este trámite, que se realizará repetidamente, se anclará de forma progresiva. Será feliz al final. Los padres deben tener paciencia. Por tanto, sacámonos de la cabeza las ideas que si lo soltamos, sería más independiente. Nunca olvide esta fase de acompañamiento ya que la autonomía se adquiere de manera gradual. El beneficio de este proceso reverberará más tarde cuando no lo hayamos. Además, su hijo puede retirarse en sí mismo. Se cierra en su propio mundo que no disceriríamos. En resumen, confíe en él que puede avanzar. El autismo no debería ser un freno en su aprendizaje. Sólo confíe en él y en los especialistas que le ayudan.

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