¿Por qué decimos que la Torre Eiffel se mueve?

La Torre Eiffel se mueve: ¿verdad o falso?

La medida de sus movimientos

Con una altura de 324 metros, no es de extrañar que la Torre Eiffel esté sujeta a inclinaciones ante determinados factores, como el viento y la temperatura. A raíz de la tormenta de 1999, de hecho, se comprobó que este famoso monumento francés había oscilado 13 cm.

Sin embargo, normalmente sólo debería ser de 4 a 8 cm. Pero, ¿cómo medimos este movimiento? Un año después de la construcción de la Torre, Gustave Eiffel tomó medidas de los movimientos de la cima. Sin embargo, en ese momento todavía no había herramientas suficientes para ello. Por tanto, recurrió a dos métodos.

Por un lado, puso una visión sobresalida empezando desde arriba. Y a nivel del suelo, se ha colocado un bisel, encajado perfectamente en el centro de la visión. Con el tiempo, se comprobó que la vista se movía.

Por otra parte, el bisel permaneció perfectamente fijado. Este método está garantizado. De hecho, presenta resultados bastante fiables. Incluso aprendimos la diferencia entre los movimientos provocados por el viento y los debidos a la temperatura. Sin embargo, para ello, sólo será necesario conocer el tiempo.

Por otra parte, el segundo método resulta más complejo. De hecho, lo llevaban a cabo los soldados. Consiste en tomar una muestra de la posición de la parte superior de la torre mediante medidas geodésicas. De esta forma, también se puede esperar resultados satisfactorios, seguros y bien definidos.

Las oscilaciones provocadas por el viento

Rara vez se ven esquemas que indican las oscilaciones provocadas por el viento. Sólo aparecen por la noche. En este caso, no se pueden realizar observaciones durante estas horas. Sin embargo, durante el día, podemos observar que bajo el efecto del viento, la parte superior de la torre aparece como una elipse.

Por tanto, el centro de este último varía con la posición del vértice. Durante esta variación, el eje mayor sigue la velocidad del viento y presenta un movimiento claramente visible. La medida hecha el 20 de diciembre de 1893 entre las 11 de la mañana y mediodía es la que pudo describir un máximo desplazamiento.

Desequilibrio debido a la temperatura

Aunque está hecho de metal, el monumento reacciona al calor. Esta vez, las medidas se realizaron en días sin viento, pero a temperaturas distintas.

En primer lugar, en tiempo nublado ya una temperatura de 10°, el cero del objetivo se colocó paralelo en el centro de la retícula. Los resultados mostraron que la Torre permaneció intacta. En cambio, con una mayor temperatura, entre 15 y 18°, se percibe un desplazamiento de 0,04 m.

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