¿Qué es el trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad?

¿Cuáles son las causas del TDAH?

Sus síntomas provocan importantes alteraciones en los niveles relacional, académico y profesional de la persona afectada.

El TDAH tiene múltiples orígenes. En primer lugar, es un trastorno de origen neurológico. Según algunos expertos, el problema se encuentra en la corteza prefrontal, el área del cerebro responsable de la atención, el pensamiento, la planificación y la inhibición. También observamos que un desequilibrio en los niveles de determinados mensajeros químicos o neurotransmisores en el cerebro es la causa. Hablamos principalmente de dopamina y norepinefrina.

Sin embargo, los problemas neurológicos por sí solos no explican la enfermedad. De hecho, este trastorno también está relacionado con factores hereditarios, como el que ciertos genes están predispuestos al TDAH.
Los factores externos también pueden provocar TDAH como la exposición a sustancias tóxicas durante la vida fetal (alcohol, tabaco, plomo, pesticidas, etc.).

Tampoco se pueden descartar complicaciones relacionadas con el parto, como la carencia de oxígeno al nacer. Sin embargo, este trastorno neurológico no es en modo alguno causado por una necesidad emocional no satisfecha o por una falta de voluntad o pereza por aprender.

¿Cómo se manifiesta?

Hasta ahora, no existe ninguna prueba única para detectar el TDAH. Sin embargo, es una condición que se asocia con dificultades de atención y aprendizaje. Se nota especialmente durante la infancia, con un elevado porcentaje en los chicos.

La condición provoca entonces una incapacidad para concentrarse, independientemente del tipo de atención requerida (atención selectiva, sostenida o dividida). Es decir, la persona afectada no resiste a los estímulos externos. Como resultado, tendrá un carácter distraído y con frecuencia pierde objetos necesarios para sus tareas diarias.

En caso de hipersensibilidad, el niño tiene problemas para mantenerse quieto, habla demasiado y tiene muy poca paciencia. El TDAH también se manifiesta por una impulsividad extrema. Entonces, la persona afectada tendrá dificultades para controlar sus emociones y no tolera bien el estrés.

También estará irritable y sujeto a frustraciones frecuentes. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que una persona con déficit de atención no es necesariamente hiperactiva, y viceversa. Lo mismo ocurre con la impulsividad.

¿Cuáles son los tratamientos para este tipo de trastorno?

Desde el punto de vista neurológico, hasta ahora es imposible curar ese tipo de trastorno. Sin embargo, algunas medidas ayudan a aliviar los signos de esa condición. Tomar psicoestimulantes como la dopamina puede mejorar el nivel de concentración de alguien con TDAH. De la misma forma, la psicoeducación juega su papel en la optimización del aprendizaje de los niños con falta de atención o hiperactivos.

Es cierto que el TDA/H puede provocar problemas de ansiedad y drogodependencia en la edad adulta. Sin embargo, este problema puede paliarse desde la infancia gracias a la supervisión escolar especializada y la psicoterapia individualizada.

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