¿Qué es la espasmofilia?

¿Cómo se manifiesta la espasmofilia?

Espasmofilia: una cuestión de hipersensibilidad neurológica

La vulnerabilidad al estrés y la inestabilidad fisiológica y psicológica son las principales características de la espasmofilia.

En otras palabras, se manifiesta en hipersensibilidad a los elementos circundantes. Para los especialistas, es una leve forma de tetanía caracterizada por una hiperexcitabilidad neuromuscular. Esto se identifica por dos tipos de signos, incluyendo el signo de Chvostek y el signo de trousseau.

El primero es una contracción muscular involuntaria del labio superior. La segunda es una contractura de la mano de la matrona. Estos signos pueden demostrarse mediante una prueba de martillo reflejo o un electrocardiograma.

¿Qué causa ese síntoma?

La espasmofilia aparece bajo la acción de numerosos factores de origen biológico, genético, psicológico y cardiorrespiratorio. Sea cual sea su origen, es una hiperreacción en el estrés. Provoca un aumento repentino de la frecuencia cardíaca que conduce a la tetanía muscular.

A su vez, esta hiperventilación puede provocar entumecimiento, mareos o palpitaciones. Son estos síntomas los que agravan el miedo y la ansiedad. Por tanto, la espasmofilia es un conjunto de reacciones de hipersensibilidad al estrés ligadas en un círculo vicioso. Este modo de reacción consume mucho magnesio, por tanto, un alto riesgo de deficiencia crónica. También se ha identificado una fragilidad genética de determinados tejidos como respuesta a estas alteraciones.

¿Qué prevenciones y tratamientos contra la espasmofilia?

¿Qué precauciones adoptar

Su imprevisibilidad significa que no existe un método eficaz para prevenir la espasmofilia. Además, un cuidado adecuado puede ayudar a reducir el riesgo de que aparezca este síntoma. Por eso, todo el mundo debe aprender a gestionar su estrés. De esta forma, podríamos evitar que los ataques empeoren y se vuelvan demasiado frecuentes.

Nada difícil, sólo hace falta un mínimo de sentido común para seguir los tratamientos recomendados por el médico. Para mantenerse saludable, deben evitarse los alimentos excitantes como el alcohol o el tabaco. Asimismo, el deporte y el sueño siguen siendo elementos clave para adoptar una vida sana y relajante. Por último, para los más sensibles, la consulta con un terapeuta les ayudará sin duda a recuperarse.

¿Cuáles son los tratamientos médicos?

La terapia y la medicación son soluciones médicas efectivas para manejar los ataques de ansiedad. Estas medidas se han demostrado en pocas semanas en la mayoría de pacientes. La psicoterapia es el tratamiento de elección en muchos casos.

En la práctica, de 10 a 25 sesiones de terapia cognitiva y conductual (TCC) son suficientes para mejorar el estado del paciente. Su finalidad principal es modificar el estado de pánico eliminando progresivamente las falsas creencias asociadas al mismo.

Para los tratamientos farmacológicos, los antidepresivos son los fármacos de primera opción, seguidos de las benzodiacepinas y la venlafaxina. Sin embargo, los riesgos de dependencia pueden surgir después de una ingesta abusiva e incontrolada. La prudencia es, pues, la madre de la seguridad y, por así decirlo, de la curación.

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