Tratamiento exterior de la madera

Cuando la madera se utiliza en el exterior, deben tomarse precauciones adicionales para protegerla de la intemperie y la luz solar.

¿Por qué tratar la madera?

La madera es un material que agrada por su rendimiento estético. Sin embargo, es sensible a muchos factores, como la humedad o el calor.

Al ser higroscópica, la madera tiene la característica natural de absorber y filtrar agua. Por tanto, es muy sensible a la humedad, que puede dañarla, deformarla y debilitarla. También puede estar sujeto a infiltraciones de agua por capilaridad, sobre todo si está en contacto directo con el suelo. Si no se tratan, los humos de la madera pueden provocar alergias y problemas respiratorios, además de dañar el material.

Cuando la madera no tratada está expuesta al sol y al calor, puede perder agua y encogerse. También pueden aparecer manchas a causa de los rayos UV.
Puede atraer insectos xilófagos, que se alimentan de él excavando innumerables galerías. Al instalarse, producirán polvo y heces especialmente alergénicos. Además, en cuanto se detecte la presencia de termitas, la madera puede quedar inutilizable y debe destruirse para evitar una nueva propagación. También puede protegerse de estos inconvenientes tratando la madera aguas arriba.

¿Cómo tratar la madera exterior?

En el exterior, si se quiere que los elementos de madera y los muebles duren, es necesario tratarlos. Este paso es fácil y se puede dar tú mismo, pero debe repetirse regularmente

aceite

El tratamiento exterior de la madera debe realizarse sobre una superficie seca y desnuda. Si la madera todavía está húmeda, primero debe secarse antes de empezar cualquier otro procedimiento.
Existen muchos productos para la protección de la madera. Una vez seco, puede tratarse regularmente con aceite.

Este tratamiento de los muebles de exterior lo nutrirá y protegerá de la intemperie. Así conservará su aspecto natural, al tiempo que se beneficia de la protección contra la humedad. Se recomienda especialmente el aceite de linaza con trementina. Su aplicación es preferible en tiempo caluroso, para una mejor penetración del material.

El saturador

Puede aplicar un saturador, que protegerá la madera de los rayos UV y las manchas. Evitará la aparición de manchas antiestéticas y el grisáceo de la madera. Para obtener los mejores resultados, la madera debe saturarse al menos una vez al año. También puede aplicar una mancha de colores en la madera, incluso sin pulir, para protegerla de los rayos UV. La capa debe renovarse cada 3 o 5 años, si la madera está sometida a una fuerte exposición. Recuerde pasar una buena pincelada en la superficie para espolvorearla, antes del tratamiento.

Las pinturas de laca proporcionan una protección aún más duradera, pero la superficie debe prepararse primero para una mejor adherencia. La renovación se hace cuando empieza a resquebrajarse, y después hay que pulir antes de aplicar una nueva capa.

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